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Dennis Priebe-¿Qué es Pecado? 5

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Dennis Priebe-¿Qué es Pecado? 5

Mensaje por Admin el Lun Mayo 24, 2010 1:06 pm



Luz y Elección.-



¿Es realmente verdad que la culpa es el resultado de una decisión personal y no el resultado de nuestro nacimiento como hijos de Adán? ¿Podemos nosotros sostener con la Biblia que el pecado y la culpa vienen de una elección y no porque nosotros nacimos en la familia humana perseguidos por los resultados inherentes del pecado? Miremos la evidencia bíblica.

En Rom. 7:7-9, Pablo habla acerca de la ley y nuestra relación con ella. Pablo dice: “¿Qué diremos pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: no codiciarás. Mas el pecado tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo, pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí”. Aquí Pablo dice que conocimos el pecado porque la ley nos lo señala, y si no conocemos la ley, realmente no tendremos ningún conocimiento o entendimiento del pecado. Pablo llega a decir que sin la ley, el pecado está muerto. Nosotros pecamos cuando entendemos y elegimos estar en contra de Dios.

En Juan 15:22-24, Jesús le dijo a sus discípulos, justo antes de su muerte: “Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado”. “Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a Mí y a mi Padre”. A causa de que la gente conoció a Jesús y lo que Él había hecho, ellos fueron responsables por la manera como recibieron a Jesús. Por su venida y el conocimiento que tenían de Él, si lo rechazaron, fueron culpables.

En Juan 9:41, Jesús responde algunas críticas de los fariseos. Él dice: “Si fuerais ciegos, no tendrías pecado; mas ahora porque decís vemos, vuestro pecado permanece”. Esto es si usted verdaderamente fuera ciego, si usted realmente no le hubiera conocido, entonces no sería culpable de pecado. Pero usted dice, vemos; entonces usted es culpable de pecado.

No parece claro aquí que el pecado y la culpa están unidos estrechamente al conocimiento, entendimiento y la luz. Quizás el factor que hace la distinción entre las dos columnas que usamos primeramente (que nos ayudó a diferenciar el mal de la culpa) es el término bíblico luz. Porque lo que cambia el mal en culpa es la luz o el conocimiento, o el entendimiento, y las decisiones hechas en base a la nueva luz, o entendimiento.

El libro de Santiago nos da alguna luz sobre este problema. Santiago dice: “El pecado está en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace”. Quien conoce lo que es bueno y falla en hacerlo, para esa persona eso es pecado. Otra vez el conocimiento y la culpa están estrechamente unidos. Santiago 1:15 dice: “Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado siendo consumado da a luz la muerte”. Aquí vemos un desarrollo de la concupiscencia (deseo) hasta llegar al pecado. El pecado no está necesariamente en el deseo en sí mismo. El pecado es lo que éste deseo produce. El pecado es la complacencia de ese deseo.

En el Antiguo Testamento, Ezequiel 18:2-4 se refiere a un proverbio usado por los hijos de Israel: “Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera? Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más tendréis por que usar este refrán en Israel.

He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare esa morirá. En el versículo 20 Ezequiel enfatiza el principio bíblico: “El alma que pecare esa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo”. Responsabilidad individual para decisiones individuales. La libertad individual de elección.

Ahora, ¿Qué hace Dios con aquellos que ignorantemente están practicando la maldad y están en desarmonía con la voluntad de Dios? ¿Cómo maneja Él esta situación? Pablo dice en Hechos 17:30: “Pero Dios habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan”. En tiempos de ignorancia los hombres están haciendo maldad. Ellos están haciendo lo que no está en armonía con la voluntad de Dios. ¿Cómo maneja Dios este problema? De acuerdo con este versículo, Él pasa por alto el tiempo de la ignorancia. Él no perdona pero sí pasa por alto. Pero cuando la luz y el conocimiento llegan, entonces el mal se convierte en culpa. Por ese pecado hecho, a pesar del conocimiento, el pecador debe arrepentirse y buscar perdón.

La declaración del Señor en Mateo 11:21-24 se hace un poco más clara con este entendimiento: “¡Ay de ti Corazín! ¡Ay de ti Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para tí”.

En términos de cantidad de obras malas, yo estoy seguro que Sodoma aventajó a Capernaum. Pero la condenación fue mayor para Capernaum. ¿Por qué? Capernaum tuvo más luz. Ellos tuvieron el privilegio de aceptar a Jesús mismo. Claro está que Sodoma había hecho cosas malas, pero muchas de esas cosas malas las había hecho con poca luz. Ellos no entendieron el camino de Dios para ellos. A causa de su ignorancia no fueron tan culpables como fue la gente de Capernaum, que habían rechazado mayor luz. Así Capernaum fue más culpable que Sodoma, porque ellos tenían más luz. Su decisión fue basada sobre un conocimiento más completo. Salmo 87:4-6 sugiere que el Señor toma nota donde nace un hombre. Él hará juicio sobre la base de donde un hombre está, que pasado ha tenido, y cuanto entendimiento ha tenido de la voluntad de Dios.

Elena de White hace algunas declaraciones importantes sobre el pecado y la culpa: “Es inevitable que los hijos sufran las consecuencias de la maldad de sus padres, pero no son castigados por la culpa de sus padres, a no ser que participen de sus pecados ... Por herencia y por ejemplo, los hijos llegan a ser partícipes de los pecados de sus progenitores. Las malas tendencias, los apetitos pervertidos, la moralidad depravada, además de las enfermedades y la degeneración física, se transmiten como un legado de padres a hijos hasta la tercera y cuarta generación” Patriarcas y Profetas: 313-314.

Note lo que se transmite como resultado del pecado de Adán. Malas tendencias, apetitos pervertidos, depravación moral, como también las enfermedades y la degeneración física. Todo esto lo hemos recibido de parte de nuestros padres y progenitores. Pero también debemos fijarnos en la muy importante declaración que dice: “Los hijos no son castigados por la culpa de sus padres, a no ser que participen en los mismos pecados”. Esta es una evidencia bastante concluyente sobre la doctrina de que el pecado y la culpa vienen por elección a la luz de un conocimiento completo del bien y del mal.

“No seremos tenidos por responsables por la luz que no alcanzó nuestra percepción, pero sí por aquella que hemos rechazado y resistido”. “Un hombre no puede aprender una luz que nunca se le presentó, por esta razón no puede ser condenado por la luz que nunca tuvo” 5SDABC: 1145. La culpa personal se demanda solamente sobre la base de la luz y el conocimiento. No somos condenados por las cosas buenas o malas que hagamos hasta que lleguemos a entender, en algún grado de conocimiento, que tales cosas son incorrectas. “Nadie será condenado por no seguir la luz y el conocimiento que nunca tuvo” Idem:1145. Parece claro que ella fundamenta la condenación sobre el entendimiento, sobre decisiones voluntarias. “La luz pone de manifiesto y corrige los errores escondidos en las tinieblas; y al aparecer ella, la vida y el carácter de los hombres debe cambiar de una manera correspondiente, para estar en armonía con ellas. Los pecados que eran una vez pecados de ignorancia, debido a la ceguera de la mente, no pueden ser ya practicados sin culpa” OE:170. Una vez que conocemos que nuestros actos son malos, venimos a ser culpables si nos complacemos en estos pecados. Antes que conociéramos no éramos culpables; después que conocemos, somos culpables. La culpa se une así al conocimiento y a las decisiones que hagamos.

“Había todavía muchos entre los judíos que ignoraban lo que había sido la obra y el carácter de Cristo. Y los hijos no habían tenido las oportunidades ni visto la luz que sus padres habían rechazado ... Los hijos no fueron condenados por los pecados de sus padres; pero cuando, conociendo plenamente la luz que fuera dada a sus padres, rechazaron la luz adicional que a ellos mismos les fuera concedida, entonces se hicieron cómplices de las culpas de los padres y colmaron la medida de su iniquidad” CS:31. A causa de su participación personal, la culpa les fue imputada.

“El pecado de hablar iniquidad comienza con acariciar malos pensamientos ... Un pensamiento impuro tolerado y un deseo no santificado acariciado, y el alma es contaminada, su integridad comprometida” 5T:177. Por favor, note la diferencia. Es la tolerancia del pensamiento impuro, el acariciar el deseo lo que constituye la contaminación y el pecado. No es el deseo ni el pensamiento en sí mismo. No está bien decir que hay pecado en el deseo de pecar, si ese deseo es rechazado inmediatamente. “Todo pensamiento impuro debe ser rechazado inmediatamente”. “Ningún hombre puede ser forzado a transgredir. Su consentimiento debe ser ganado primero. El alma debe proponerse el acto de pecado antes que la pasión domine sobre la razón o la iniquidad triunfe sobre la conciencia. La tentación, no importa cuan fuerte sea, nunca es una excusa para pecar” Idem:177. Las inclinaciones del corazón natural no son en sí mismas pecado, hasta que no se acarician, hasta no ser deseadas. Al consentir a los malos pensamientos cruzamos la frontera entre el mal y la culpa. La inclinación es mal, pero no somos culpables por la inclinación hasta que escojamos actuar de acuerdo a ella.

Si la luz viene, y ésta luz es puesta a un lado o rechazada, entonces viene la condenación y la desaprobación de Dios. Pero antes que la luz llegue no hay pecado, porque no hay luz para que ellos la rechacen” 1T:116. Parece bastante claro que el pecado está ligado muy de cerca con el conocimiento y el entendimiento.

“Hay pensamientos y sentimientos sugeridos y despertados por Satanás, que molestan aún a los mejores hombres. Si ellos no son acariciados y son rechazados como odiosos, el alma no se contaminará con la culpa y ningún otro es contaminado por su influencia” RH, 27 de Marzo de 1898. Esos pensamientos y sentimientos, si no son acariciados no contaminarán con la culpa. Los pensamientos y sentimientos están mal. Pero están ahí a causa del mal que hay en este mundo a causa de la naturaleza caída que tenemos. Pero no nos contaminan a menos que escojamos acariciarlos o realizarlos.

En Consejos sobre la Salud, en la página 81, Elena de White muestra que usar el tabaco daña el cuerpo, pero Dios es misericordioso con aquellos que usan el tabaco en ignorancia. Únicamente después que llega la luz son considerados culpables por el uso del tabaco. Ahora el tabaco tendrá sus efectos negativos. Quizás se desarrolle un cáncer, pero hasta que la luz venga no se imputará culpa. Contraer cáncer no significa que una persona es culpable y que ha pecado contra la luz de la verdad.

En conclusión, yo creo que la culpa reside únicamente en las facultades superiores que son responsables de la elección del mal, y no en las facultades inferiores que sufren los efectos de la ley natural, y que son parte del ciclo del pecado en esta tierra. La culpa no puede residir en un mundo sin moral, sino solamente en el hombre que es responsable por las perversiones de la ley moral. La culpa no se aferra a las facultades animales del hombre, sino a aquellas facultades morales que tienen que ver con el ejercicio del poder de la elección.

El pecado en sus raíces, es amor propio. Así el pecado es determinado más por motivos que por actos. Es la elección de colocar primero el “yo”, cualquiera que sea la forma que tome. El pecado es la decisión de separarse de Dios, por colocar el “yo” primero. Es la elección de acariciar el mal. Es la elección de permanecer ignorante de la voluntad de Dios. Es la elección de ser descuidados con las habilidades y responsabilidades que se nos han dado.

En el fundamento de las divisiones teológicas sobre la justificación por la fe, entre los Adventistas, se encuentran diferentes creencias sobre la naturaleza del pecado y la culpa. El real debate es sobre la naturaleza del pecado. Este interrogante debe ser claramente respondido: ¿Por qué somos culpables y por qué debemos ser perdonados?

La respuesta que le demos a esta pregunta afecta directamente nuestra percepción de la forma como Cristo vino a este mundo. ¿Qué naturaleza tomó Cristo? ¿Qué poderes usó? ¿Cómo venció el pecado? Estas preguntas recibirán respuestas diferentes dependiendo de las conclusiones que tengamos sobre la naturaleza del pecado

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